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Las soñadoras de California y Arizona: Mujeres "dreamers" después de DACA.

UNAM - LOS ÁNGELES

“Eres mujer, eres inmigrante, eres latina y hoy te gradúas de la universidad: ¿no te das cuenta de lo que eso significa?” Esas fueron las palabras que una joven escuchó el año pasado durante su ceremonia graduación en Arizona, donde la situación de la comunidad migrante es muy diferente a la que se vive en California, pues muchas personas ni siquiera pueden inscribirse a un sistema de educación superior si no cuentan con documentos que demuestren su estatus migratorio en Estados Unidos. “California es un sitio de privilegios”, afirmó Carolina Aguilar-Roman, politóloga de la UNAM durante la presentación “Mujeres dreamers en California y Arizona después de DACA”, ofrecida en la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN) el 14 de febrero.

Carolina se describe a sí misma como feminista, puma, alumna internacional, pero sobre todo: hija de migrantes indocumentados. Está convencida de que la organización de la sociedad civil es el catalizador de todo cambio social. “La protección de DACA no fue un regalo del Presidente Obama: fue un movimiento que miles de jóvenes buscaron a lo largo de más de diez años”.  

El Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés) es una política implementada hace cinco años bajo la cual miles de jóvenes que entraron sin documentos cuando niños a Estados Unidos pueden recibir licencias de conducir, un número de seguridad social y permisos de trabajo temporales. De los DACA, 51% son mujeres, la mayoría provenientes de familias latinas de bajos ingresos. “Es importante entender el impacto de este programa desde la perspectiva feminista”, afirma Carolina Aguilar.

Los resultados de su investigación, elaborada durante una estancia académica en CSUN, con el apoyo de la UNAM y la sede de la Máxima Casa de Estudios en Los Ángeles (UNAM-Los Ángeles), arrojaron perspectivas innovadoras para un tema ya bastante conocido. Por ejemplo, se resaltó la importancia de que la mujer, a través de sus aportaciones al movimiento DACA, tiene la oportunidad de tomar decisiones que afectan no sólo la vida de otras mujeres sino la de toda una comunidad. De acuerdo a la politóloga, muchas mujeres no se consideran feministas pero realizan actos feministas: conocen la historia de lucha de generaciones anteriores, reclaman espacios de participación, reconocen el éxito de otras mujeres, las escuchan, empoderan y, cuando es necesario, las sanan y abrazan.

“Madres, maestras, activistas, estudiantes y amigas: todas forman parte de la lucha feminista y de la lucha por conservar DACA”, afirma Carolina. “El papel de cada una de ellas cobra especial relevancia en Arizona, donde las condiciones para las personas sin documentos son mucho más complicadas”.

La mayoría de las mujeres bajo la protección del programa son mexicanas: constituyen el 78%. Sin embargo, migrantes de otros países, no solo del continente americano, se encuentran en la misma situación. Corea del Sur, por ejemplo. Del total de beneficiarios, 30% viven en California; dato que contrasta con el 3.5% de Arizona.

Para elaborar este proyecto, la universitaria condujo entrevistas y se involucró en la observación directa en centros de apoyo a dreamers (Dream Centers). El 5 de septiembre de 2017 se canceló DACA, con fecha efectiva al 5 de marzo de 2018. Se estima que a partir de esa fecha, alrededor de 122 jóvenes perderán su protección cada día.

“I imagine a world without borders is as beautiful as you are (Me imagino que un mundo sin fronteras es tan hermoso como tú)", leía la última diapositiva de la presentación.