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La UNAM presente en la celebración más grande del Día de Muertos del Sur de California

UNAM - LOS ÁNGELES

El pasado sábado 27 de octubre, Hollywood se dejó conquistar por el colorido de las flores de cempasúchil y el aroma a incienso del Día de Muertos —una de las tradiciones más representativas de la cultura mexicana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. La UNAM estuvo presente con dos exposiciones artísticas y un altar dedicado a la deidad azteca Coatlicue, todo esto durante la décimonovena celebración anual del Día de Muertos organizada por el cementerio Hollywood Forever.

Noventa altares y múltiples catrinas de carne y hueso nos recordaron que esta tradición vive con fuerza en Los Ángeles, California. “Creo que es muy importante conmemorar esta celebración aquí, pues para los estadounidenses la muerte es fría y distante: no sabemos cómo lidiar con ella. En este sentido, tenemos mucho que aprender de los mexicanos”, afirmó Tyler Cassity, presidente del cementerio donde se realizó el magno evento, al que se calcula asistieron más de 40 mil personas. El tema central del festival fue Coatlicue: Madre de los dioses, por lo que las estatuas de cartón y los motivos de serpientes se hicieron presentes en todo el cementerio, al igual que los altares dedicados al empoderamiento femenino.

La UNAM, a través de su sede en Los Ángeles, participó con la exposición “La muerte en el altar”, una muestra de 17 fotografías del artista español Tomás Casademunt, quien durante ocho años recorrió varios estados de la República Mexicana con la intención de fotografiar  la esencia de los altares de Día de Muertos y transmitir cómo se vive esta tradición en la intimidad de los hogares de los mexicanos. Cada una de las fotografías invita a los observadores a recordar el sentido de los primeros días de noviembre: honrar la esencia de aquellas almas que aún después de la muerte se aman y veneran.

La UNAM Los Ángeles también presentó un altar artesanal del artista mexicano Humberto Spíndola, quien hizo del papel picado, el elemento principal de su creación. Este 2018 Spíndola cuenta con otras dos exposiciones simultáneas, una en el Zócalo de la Ciudad de México y otra en el Museo de Victoria y Alberto en Londres. El montaje que realizó en Los Ángeles es una fusión del Día de Muertos contemporáneo y la tradición milenaria de trabajar con papel: un delicado puente entre el esplendor de las antiguas civilizaciones y la fuerza vibrante de los artistas del siglo XXI. A los costados del altar se colocaron fotografías que residentes del Sur de California enviaron a la UNAM-LA con la intención de honrar a sus seres queridos difuntos. El día de la inauguración el artista Spíndola invitó a la actriz Eugenia Ogarrio, quien fuera hace 30 años la primera en disfrazarse de Catrina con un atuendo hecho de papel. En esta ocasión vistió también un hermoso vestido de papel.

Además de lo anterior, se creó un altar llamado Coatlicue: esencia de la vida y la muerte; en honor a la madre de todos los dioses aztecas, representación de la fertilidad y de  la dualidad del universo y de la vida misma, tema que se mostró mediante la integración de varios elementos: aire, tierra, fuego y agua. La ofrenda fue un proyecto de colaboración entre la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM,  la Universidad Estatal de California y la UNAM en Los Ángeles, Se trata de la primera vez que la UNAM participa en este evento de gran escala, que ya es toda una tradición en el Sur de California. Desde sus inicios en 1999 ha crecido de manera exponencial, cada vez con un mayor número de elementos originales de la cultura mexicana. “Me parece una oportunidad extraordinaria para promover nuestras tradiciones”, afirmó Isabel Ramírez, asistente a las exposiciones de la UNAM-LA.

El cementerio Hollywood Forever es uno de los recintos más atractivos de Los Ángeles, debido a las celebridades que allí descansan y a las múltiples actividades culturales que en él se realizan. Este año, la celebración del Día de Muertos se enriqueció con gastronomía tradicional mexicana, danzas prehispánicas, arte de pintores locales e internacionales, asistentes con elaborados trajes, y altares dedicados a personas famosas y de la comunidad. La música, por supuesto, no podía faltar, y entre las bandas invitadas destacó Panteón Rococó, grupo mexicano de rock.

Finalmente, cabe mencionar que gracias a la colaboración de varios años de la UNAM y Mi casa es Puebla, fue posible que esta casa representativa de los mexicanos en Los Ángeles, se integrara a este festejo con 17 grupos poblanos, que llenaron de tradición el cementario Hollywood Forever.

En las angostas avenidas de este cementerio, muchos angelinos pudieron vivir y entender un poco más el valor de esta tradición fundada en la dualidad muerte y vida, día y noche, en la tranfromación continua. De esta forma, la gente llenó sus sentidos de fiesta y color,  de sabor a fiesta y pan de muerto, del sonido del mariachi y del  rostro colorido de las Catrinas.