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Sinólogos iberoamericanos y chinos analizan encuentros culturales

Raúl Parra

La Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing (BFSU, por sus siglas en inglés) fue la sede del Simposio Internacional del IV Centenario del fallecimiento de Diego de Pantoja, jesuita español que fue el primer hispanohablante en acceder a la Ciudad Prohibida y transmitir conocimientos entre China y Occidente a finales del siglo XVI e inicios del XVII.

El evento, que fue organizado por la Embajada de España, el Instituto Cervantes de Pekín, la BFSU, así como IES chinas y mexicanas entre ellas El Colegio de México y la UNAM, representó la oportunidad para reunir en siete paneles de trabajo a más de 35 sinólogos, académicos, investigadores y especialistas con el objetivo de compartir sus conocimientos acerca de la figura de Diego de Pantoja (1571-1618) y hablar de los intercambios culturales y de conocimientos entre China, España y América Latina.

Por parte de la UNAM participaron Guadalupe Pinzón, investigadora en el Instituto de Investigaciones Históricas y Enrique Dussel, profesor de la Facultad de Economía y coordinador del Centro de Estudios China-México (Cechimex).

Sobre la figura del misionero Diego de Pantoja, el profesor Zhang Kai de la Academia de Ciencias Sociales de China, indicó que él, junto con Mateo Ricci, fue pionero de las relaciones con China hace 400 años y su mayor contribución fue la política de adaptación, acomodando el catolicismo al confucionismo con un diálogo de respeto mutuo entre ambas culturas.

Por su parte, José Cervera, investigador del Colegio de México, comentó que Pantoja enseñó a los chinos los primeros mapas del Nuevo Mundo y fue uno de los iniciadores de la reforma del calendario chino, y confirmó que la ciudad de Catay de la que Marco Polo hablaba en sus crónicas, se trataba en realidad de China.

Los académicos destacaron el impacto que tuvieron las mercancías chinas en América y la demanda de plata en la China Imperial.

Para hablar de la importancia de la Nao de China o el Galeón de Manila como una ruta mercantil que posibilitó los intercambios entre China y España a través de México, entonces Nueva España, se organizó el panel La Nao de China o la Ruta de la Plata: los orígenes de la globalización en la que los académicos destacaron el impacto que tuvieron las mercancías chinas en América y la demanda de plata en la China Imperial.

Durante los casi 250 años de la ruta transpacífica, los galeones transportaron productos de China y otras partes de Asia a cambio de plata de las minas americanas, por lo que ésta no fue otra ruta de la seda, sino una ruta de la plata, pues el metal americano tendría un papel determinante ya que se convirtió en el instrumento de cambio del comercio internacional, y el Real de Ocho fue la primera moneda moderna y la divisa aceptada en todos los mercados, indicó Juan José Morales, moderador del panel y autor del libro, The Silver Way: China, Spanish America and the Birth of Globalisation, 1565-1815.

Dolors Folch, investigadora de la Universidad Pompeu Fabra, explicó la importancia de la plata en la dinastía Ming, ya que las monedas de plata, provenientes principalmente de México, reemplazaron a los otros dos sistemas monetarios que operaban en China imperial: el papel moneda, que estaba devaluado y a las monedas de cobre, que se falsificaban con facilidad.

Folch refirió que el cambio de este sistema monetario fue impulsado por los mercaderes chinos, que utilizaban la plata para sus transacciones; el ejército chino, que necesitaba la plata para contratar a soldados, los llamados piratas japoneses, que no eran en realidad contrabandistas chinos, y los súbditos chinos que estaban obligados a pagar impuestos bajos y brindar servicios, que conmutaban por la plata. Observó que los productos chinos como la porcelana y la seda fueron ampliamente consumidos por las élites novohispanas, quienes vestían con seda como un símbolo de distinción.

El profesor Jin Guoping, de la Universidad de Jinan, presentó un catálogo de las monedas de plata utilizadas en China, la cuales eran acuñadas en la Nueva España y se conocía como el Real de Ocho, la moneda española que fue usada en las transacciones internacionales de la época.

Jin indicó que el Real de Ocho siguió siendo utilizado hasta principios del siglo XX y que para llevar un control interno los chinos solían resellar las monedas con caracteres.

En tanto que Guadalupe Pinzón, investigadora de la UNAM, habló de los planes que tenía Hernando de los Ríos Coronel para conquistar la Isla de Formosa (Taiwán) cuyos mapas sirvieron como referencia para comprender el impacto de las rutas comerciales por el Estrecho.

Pinzón indicó que para garantizar la presencia hispana en territorio continental asiático, era necesario asegurar un espacio marítimo para establecer rutas que conectaran a Filipinas con otros territorios, incluyendo la Nueva España, además de dar mayor seguridad a los Galeones de Manila e incluso explorar nuevas rutas para encontrar el Estrecho de Anián, y si bien los planes de conquista nunca se realizaron, el mapa de Hernando de los Ríos Coronel es relevante porque permite vislumbrar las proyecciones y conocimientos de la época en torno al Pacífico septentrional.

Estudios de la China moderna

Durante el encuentro de sinólogos se organizó un panel especial que reunió a algunos de los más destacados especialistas con el fin de conocer el estado de los estudios contemporáneos iberoamericanos sobre China en el contexto de la iniciativa de La Franja y La Ruta.

Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, observó que es indispensable analizar la realidad de China desde una óptica más hispanohablante, ya que han predominado los estudios anglosajones, no obstante se han registrado avances en la materia para generar estudios de sinólogos e investigadores iberoamericanos pero se requieren políticas públicas que puedan apoyar estos esfuerzos y lograr una visión sur-sur.

En tanto, Enrique Dussel, coordinador del Cechimex, presentó un panorama general de las instituciones académicas dedicadas al estudio de las relaciones entre China y América Latina y el Caribe. Consideró que aún falta una mayor comprensión sobre las propuestas que China ha realizado para su colaboración con la región, e indicó que, a decir de académicos chinos, en el país asiático la época dorada de los estudios de América Latina fue en los noventas y que si bien ahora existen de 68 centros de estudios realmente son pocos lo que están activos.

En este sentido, Dussel indicó que se han hecho esfuerzos para integrar los estudios sobre China como la Red América Latina y el Caribe sobre China (Red ALC-China), que trabaja en cuatro ejes temáticos (economía, cultura e idioma, relaciones internacionales y medio ambiente), y uno de los soportes han sido los esfuerzos que ha realizado la UNAM, en el Cechimex, y en los últimos años con la creación de la Sede UNAM China.

Observó que es indispensable la formación de especialistas en diversos temas de comercio particularmente para monitorear los proyectos generados en el marco de la Franja y la Ruta.

Por su parte, Diego Guo, director de la Comunidad de Estudios Chinos y Latinoamericanos (CECLA) de la Academia de Ciencias Sociales de China, reconoció que en los 90 fue la década dorada de las investigaciones sobre AL en China, y que si bien existen varios centros de estudios latinoamericanos en universidades chinas aún se requiere más investigadores.

No obstante, observó que el estudio del idioma español ha sido uno de los principales esfuerzos de China para acercarse al mundo hispanohablante, ya que el idioma se enseñan en un centenar de universidades e incluso ya se ha incluido como materia optativa en secundarias.

Guo también mencionó que existe una menor presencia mediática de China en Latinoamérica porque no hay periodistas de la región en el país asiático, además de que falta una mayor traducción de obras de China al español. Consideró que la relación entre China, España y América Latina debe ser multilateral y cambiar el enfoque anglosajón de un choque de civilizaciones por el de un diálogo cultural entre Iberoamérica y China.

Dentro de las actividades el Seminario se presentó un documental sobre la Diego de Pantoja y una exposición de pinturas en la biblioteca de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing y algunos académicos, entre ellos Guadalupe Pinzón, también ofrecieron conferencias en Macao y Shanghái.

La Sede de la UNAM en China participó en los trabajos del Seminario como entidad colaboradora.